Imagínese llegar a casa y ser recibido silenciosamente por un majestuoso árbol de Guanacaste, cuyas extensas ramas enmarcan su entrada como una obra de arte viviente. Esto no es solo una casa; es un refugio sensorial diseñado para una familia que valora la privacidad, el prestigio y la belleza armoniosa del Valle Central.
Un festín para los sentidos
• La vista: Despierte con las laderas esmeralda de las montañas y relájese con las brillantes luces de la ciudad, como un joyero. Ya sea en el salón familiar del segundo piso o en la terraza, las vistas panorámicas ofrecen una conexión constante con el horizonte.
• El tacto: Sienta la transición fluida entre el sofisticado comedor interior y el amplio jardín y la terraza. Es el escenario perfecto para mañanas de domingo descalzo o elegantes veladas bajo las estrellas.
• El sonido: Experimente la profunda tranquilidad de una de las comunidades privadas más exclusivas de Escazú, interrumpida únicamente por el susurro de las hojas de su emblemático árbol de Guanacaste.
Espacios de vida sofisticados
Esta obra maestra de dos niveles combina la energía social con la tranquilidad privada:
• El corazón del hogar: Una amplia cocina independiente y un comedor formal satisfacen a los amantes de la cocina, mientras que la habitación de servicio garantiza que la casa funcione como un hotel boutique.
• El refugio privado: En la planta superior, encontrará tres amplias habitaciones, cada una con su propio baño privado para el máximo confort.
• Productividad y conexión: Un espacio de oficina independiente permite trabajar con concentración, mientras que la espaciosa sala de estar es el lugar perfecto para relajarse y disfrutar de noches de películas o un café por la mañana.